Esta es una página que nos permitirá conocer más la voluntad de Dios. Nuestra vida necesita de su guía, por lo tanto la palabra de Dios es como lumbrera a nuestro caminar diario.

viernes, diciembre 16, 2005

Tema Cumpleaños del Señor Jesucristo 2005




IDENTIDAD Y RAÍCES

INTRODUCCIÓN

El ser humano tiene una gran necesidad de encontrar su identidad, pues sólo si tenemos claramente definidas nuestras raíces, tendremos suficiente claridad para visualizar y planificar el futuro. Muchos de nuestros conflictos sin resolver, de nuestras inseguridades y miedos están relacionados con no tener clara nuestra identidad, la cual está determinada por nuestras raíces.

Muchas personas buscan su identidad en su familia de origen, en las costumbres de su nación, en la trascendencia de su apellido, etc. Pero cuando se trata de encontrar nuestras raíces, necesitamos diferenciar dos cosas: la realidad del hombre y la verdad de Dios. Cuando miramos hacia atrás y vemos nuestro pasado, podemos encontrar a lo largo de los años diferentes situaciones, empezando por nuestra niñez. Algunas experiencias quizás pudieron ser traumáticas, de sufrimiento, o dificultad. Esa es nuestra realidad innegable, y ese pasado influye nuestra conducta en el presente y en el futuro. Pero necesitamos descubrir que no sólo existe esa realidad sino también la verdad de Dios. De acuerdo con la verdad de Dios, cuando miramos a nuestro pasado, descubrimos nuestras raíces, las cuales se remontan desde que Dios llamó a Abraham para darle una descendencia.

1. IDENTIFICANDO NUESTROS ANTEPASADOS (Génesis 12:1-3)

Humanamente, es posible identificar nuestros antepasados investigando la línea de nuestra ascendencia. Sin embargo, la palabra de Dios establece, que hay un origen común para toda la descendencia de Dios, y un origen común para la bendición de las familias: “…y serán benditas en ti todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3).

Dios no le prometió a Abraham un hijo sino una descendencia. Esta descendencia se cumplió a través de Jesucristo, en él hemos sido hechos herederos de esta Promesa. Cuando una persona abre la puerta de su corazón a Jesús de Nazaret, inmediatamente es incluida en la familia de Dios e identificada en la bendición y linaje de Abraham: “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” (Gálatas 3:29).

Para muchas personas sus antepasados son motivo de orgullo y para otras son motivo de confusión y vergüenza. En otros casos el problema de identidad se agrava cuando la persona desconoce sus antepasados o éstos lo han negado o rechazado.

Independiente de cuál sea nuestra situación, abrirle la puerta a Jesús es encontrarnos con nuestras verdaderas raíces y disfrutar de la bendición total para nuestra vida.

2. DIOS HACE PACTO (Génesis 17:1, 6-7)

En una sociedad tan cambiante e inmediatista como la actual, poco valor tienen los pactos o la palabra de un hombre, pues aún cuando se haga un convenio escrito, éstos están expuestos a ser alterados.

Dios tomó la iniciativa de pactar con Abraham y a través de él pactar con todo aquel que fuera de su descendencia. Dios es fiel en lo que promete, pues no es hombre para mentir y nunca retrocede en sus decisiones. Cuando Dios llamó a Abraham hizo Pacto con él, y no sólo con él sino con toda su descendencia a través de Jesucristo. Este Pacto incluía: bendecirlo, engrandecerlo, convertirlo enl bendición en donde quiera que fuera y multiplicarlo como las estrellas del cielo.

Ese Pacto hoy cubre a todos aquellos que hemos entregado nuestra vida a Jesucristo. Entender nuestras raíces y nuestra identidad espiritual, es apropiarnos del Pacto que Dios ya hizo. Somos benditos y estamos llamados a ser bendición en la tierra en la que nos ha permitido nacer.

3. HEREDEROS DE UNA BENDICIÓN Y DE UN LINAJE (Gálatas 3:29)

La herencia y el linaje no se ganan, se obtienen de nuestros antepasados y son para disfrutarlos o para malgastarlos.

En el mundo, el linaje le pertenece a unos pocos y se ha obtenido a través de guerras, pleitos y confrontaciones. A la luz de La Biblia, para Dios sólo hay un linaje en la tierra y éste se adquiere por nuestra identidad en Jesucristo. El verdadero linaje no está asociado a una monarquía, a un apellido o a una casta, el verdadero linaje lo obtienen quienes son parte de la familia de Dios.

Mucha gente, hoy, busca la bendición para el nuevo año de diferentes maneras. La verdadera bendición que hoy está disponible es la misma que le fue dada en Pacto a Abraham y hoy también es para nosotros. Las familias de la tierra son benditas en Cristo, quien es cumplimiento del Pacto hecho con Abraham.

Hoy estamos aquí congregados para celebrar el cumpleaños a Aquel que vino a darnos identidad, a darnos linaje y en quien tenemos ya toda la bendición que necesitamos.

La bendición no está asociada a un lugar, a una tierra, a un objeto, la bendición nos la da nuestra posición de “hijos”, herederos de la Promesa. Si entendemos esto, no importa a dónde vayamos o en qué circunstancia estemos, la bendición de Dios está con nosotros

APLICACIÓN TEOTERÁPICA

Cuando aceptamos la oferta de vida que vino a ofrecernos Aquel niño que nació en un humilde pesebre y que luego en la cruz venció el dolor y la muerte, nos encontramos con nuestras verdaderas raíces, descubrimos nuestra identidad, vivimos la bendición y la llevamos a otros siendo también de bendición para nuestro país.

Al aceptar a Jesucristo en nuestro corazón, le ponemos punto final a nuestro pasado real, el cual ya está cubierto por la sangre de Cristo, pues Dios ya no se acuerda más de él. Nuestro pasado verdadero está en Abraham, y en el Pacto perpetuo que Dios hizo con él y que también nos cubre a nosotros. El Dios Omnipotente que se le apareció a Abraham, el único Dios verdadero, es también nuestro Dios.

Estamos en esta noche festejando la más grande muestra de amor que el hombre ha recibido. Este pesebre simboliza la ternura y fidelidad de un Dios que tomó la iniciativa de hacer Pacto con nosotros, quitando así toda barrera que nos separaba, a fin de que experimentáramos comunión y unidad con él.

Permita que hoy Jesús de Nazaret nazca en su corazón, llenando todo vacío, quitando la soledad y permitiéndole descubrir su verdadera identidad, su linaje y la plenitud de su bendición.

Únase al gran número de colombianos que, fruto de hallar su identidad en sus raíces espirituales, hoy han dejado de ser parte del problema de este país y se han vuelto solución, para traer a esta tierra la verdadera paz que tanto anhelamos.